ALIMENTACIÓN EN LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA

 

El conocimiento de la composición corporal y la distribución de los fluidos en los pacientes renales es de gran importancia en la evolución clínica desde el punto de vista nutricional y de adecuación de la dosis de diálisis.

La malnutrición proteico calórica afecta a una importante población de pacientes renales y constituye un factor de alto riesgo de morbi-mortalidad. Varios métodos de análisis del estado nutricional se han utilizado en esta población incluyendo la encuesta dietética, antropometría y determinaciones bioquímicas séricas como creatinina, albumina y prealbumina. La bioimpedancia es un método útil para evaluar la composición corporal, contenido y distribución del agua corporal en los pacientes con nefropatía (en cualquiera de sus estadíos o tratamientos), que lo ubica como una herramienta valiosa en los servicios de diálisis, permitiendo evaluar estado nutricional, y pequeñas correcciones corporales, hasta lograr el peso seco.

 

El plan de alimentación se caracteriza por restringir el consumo de proteínas que tiene como propósito disminuir la carga de proteínas del riñón y retardar el progreso de la enfermedad renal. Por otro lado, una dieta baja en proteínas puede traer deficiencias de algunos de los aminoácidos esenciales, las vitaminas niacina, tiamina y riboflavina, al igual que de los minerales de fósforo, hierro y calcio. En casos de insuficiencia renal avanzada, puede conducir a desnutrición y sólo debe implementarse bajo supervisión de un especialista en Nutrición.

La cantidad de proteínas que puede consumir la persona se basa en el buen funcionamiento de los riñones, los dosajes de creatinina, albúmina y nitrógeno ureico en sangre y en la cantidad de proteína que se requiere para mantener una buena salud.

La cantidad de proteína sugerida en una dieta baja en proteína es de 0,6 g/kg por día. Se debe recomendar una restricción proteínica moderada de 0,8g/kg por día, en pacientes que están perdiendo grandes cantidades de proteína en la orina por enfermedades como síndrome nefrótico. Si presenta desnutrición o está en riesgo nutricional, se recomienda 1.2 g/ kg de peso/ día.

Las personas con enfermedad renal son más propensas a la enfermedad cardiovascular, por lo que se recomienda una dieta que tenga mayoría de calorías provenientes de carbohidratos complejos. Las calorías de las grasas deben ser de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas. El consumo diario de calorías debe ser el adecuado para mantener el estado nutricional de la persona en un nivel óptimo y evitar una pérdida del tejido corporal (35 a 45 cal/kg de peso ideal). El peso y condición proteínica de la persona deben controlarse con regularidad, incluso en forma diaria.

El sodio se puede limitar a 1000-2000 mg/día para control de la presión sanguínea y evitar la acumulación de líquido y la insuficiencia cardíaca congestiva El potasio se reduce a 1500-2000 mg/día, debido a que si no se excreta de manera efectiva, puede acumularse y ocasionar un ritmo cardíaco peligroso. Las cantidades controladas de cada uno de estos nutrientes se basan en los niveles sanguíneos de potasio, sodio y urea de cada persona, así como también en el equilibrio de los líquidos, la capacidad de eliminación de la creatinina y la presión sanguínea.

Si los niveles sanguíneos indican la necesidad de ajustar el consumo de calcio y fósforo, se cambian entonces las cantidades permitidas en la dieta. La cantidad de fósforo en la dieta se reduce a 800-1200 mg/día y se utilizan medicamentos que fijan el fósforo en el alimento y evitan su absorción.

Los líquidos se restringen a 500 ml/día más la cantidad de diuresis diaria, teniendo en cuenta el agua que proviene de los alimentos, catabolismo de los nutrientes (donde se genera agua) y pérdidas por respiración, sudoración o pérdidas fecales, que afectan el balance hídrico.

Los suplementos vitamínicos son muy individualizados y están sujetos a diversas restricciones en la dieta, al grado de insuficiencia renal. Los minerales que también se controlan son el calcio, el hierro y el magnesio. El suplemento de calcio recomendado es de 1200 a 1500 mg por día. El suplemento de hierro se basa en las necesidades de cada persona. No se recomienda el suplemento de magnesio porque puede causar un incremento en los niveles de magnesio en una persona con enfermedad renal. Por lo general, se prescriben suplementos de hierro ya que los pacientes con insuficiencia renal avanzada también presentan anemia severa.

 

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