ALIMENTACIÓN EN EL NIÑO SANO

 

La infancia es un período de crecimiento y desarrollo: no solo aumenta el peso y la estatura, además adquiere habilidades motoras, cognitivas y sociales. Por ello necesita una adecuada cantidad de nutrientes en el momento oportuno. La demanda de nutrientes depende del metabolismo basal, el crecimiento y la actividad física (variable en cada niño).

En el útero recibe los nutrientes a través del cordón umbilical. Ver la Sección “EMBARAZO”. A partir del nacimiento se alimenta por boca. La lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses es lo ideal. Ya se comentaron las ventajas de la leche materna en la Sección “LACTANCIA” Está demostrado que alimentar a pecho al bebé favorece el aprendizaje precoz de regulación del apetito y protege del riesgo de sobrepeso y obesidad futuras.

Desde los 6 meses el niño se sienta, toma la comida con las manos, chupa la cucharita, aparecen movimientos laterales de la mandíbula y la lengua, llevan los alimentos al paladar y forman el bolo alimenticio, que permite incorporar alimentos semisólidos y se debe empezar a trabajar sobre hábitos alimentarios saludables.

Se ofrece una comida por vez, pequeña, con una textura homogénea y sabor agradable, esperar que los acepte para incorporar nuevos alimentos. Tener paciencia y dejarlo tocar la comida. De los 6 a 12 meses de edad es clave aportar suficientes calorías para evitar desnutrición. Enriquecer las papillas con aceite de maíz, leche o pollo bien hervido, complementar con papilla de fruta.

De los 2 a 6 años disminuyen los requerimientos de calorías y proteínas, acercándose a los valores del adulto. Una serie de eventos contribuyen a que los niños coman menos: su velocidad de crecimiento es más lenta; comienza su vida social, comparten comidas con abuelos, primos, compañeros del jardín disminuyendo la calidad de los nutrientes; si hay conflictos a la hora de la reunión familiar genera tensión y el chico come menos; tienen autonomía para elegir qué comen.

Atención papás! la “selectividad” por los alimentos (comen poco y no quieren variar) es un período transitorio, no desesperen ni presionen a los hijos para evitar que se perpetúe esta situación. Favorecer el juego y evitar golosinas antes de las comidas. No dejar que los premios y castigos giren en torno a comidas. Controlar el tiempo frente a la televisión por tanta publicidad dirigida a los chicos que induce a comer alimentos ricos en calorías y grasas, aumentando el riesgo de obesidad asociada al sedentarismo.

A partir de los 6 años aumenta nuevamente los requerimientos energéticos y aumenta su apetito, va a la escuela y debe planearse colaciones en esas horas para que no haya períodos prolongados de ayuno. Darle importancia al desayuno. Estimular consumo de vegetales en preparaciones o como rellenos para incorporar el sabor en el paladar, acompañar con proteína de buena calidad e hidratos de carbono complejos.

Los patrones de alimentación de los niños están influenciados por el entorno familiar. Mientras los padres comen, ellos los están mirando.

Estimular la actividad física: que participen en gimnasia en la escuela, en juegos grupales con amigos, deportes en el club. Los niños lo tomarán como un buen hábito si lo realizan con la familia.

Para valorar si son correctos el peso y la talla de acuerdo a cada edad ver tablas en www.sap.org.ar

 

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